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Diez cosas que he aprendido de Milton Glaser

Love New York, Milton Glaser

Milton Glaser es uno de los diseñadores gráficos más reconocidos del mundo por sus populares diseños para cartelería, revistas, prensa, publicidad, libros, identidad corporativa y packaging.

Nacido en 1929 en Nueva york, ha creado docenas de piezas entre los que destaca la famosa carátula del disco de grandes éxitos de Bob Dylan de 1967 o iconos gráficos como el realizado en 1977 para la campaña “I ❤ NY”. Posteriormente y tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 hizo una nueva versión titulada “I love New York more than ever”. Glaser también ha realizado logotipos tan conocidos como el la revista New York magazine.

Bob Dylan's Greatest Hits album, 1967

Bob Dylan’s Greatest Hits album, 1967. fuente miltonglaser.com

 

Milton Glaser inició su andadura profesional en 1954 en Push Pin Studios junto a sus amigos Seymour Chwast, Reynold Ruffins, and Edward Sorel en donde permaneció durante 20 años. Posteriormente Galcer cofundó el New York Magazine en 1968 y lo abandonó en 1977. En 1974 fundó su estudio Milton Glaser Inc en Manhattan, que en la actualidad sigue activo. Posteriormente, en 1983 se asoció con Walter Bernard (ex director de arte de Times) para formar la empresa de diseño de publicaciones WBMG, que han rediseñado periódicos importantes como: The Washington Post en Washington, La Vanguardia en Barcelona y O Globo en Río de Janeiro.

Diez cosas que he aprendido

De la experiencia acumulada durante todos esos años, Milton Glacer escribió un ensayo titulado ten things that I have learned que leyó el 22 de noviembre de 2001, durante la celebración de la conferencia AIGA en Londres. En esta declaración de principios, resume en diez puntos su forma de entender el trabajo como diseñador, señalando la importancia de la integridad ética en el ámbito profesional:

  1. Trabaja para gente que te gusta
  2. Si puedes, no tengas un trabajo
  3. Evita a la gente tóxica
  4. Lo bueno es enemigo de lo mejor
  5. Menos no es necesariamente más
  6. No confíes en un estilo
  7. La forma en la que vives cambia tu cerebro
  8. La duda es mejor que la certeza
  9. Cuando envejeces nada importa
  10. Sé honesto

Las recomendaciones

Haciendo un breve repaso por este decálogo, podemos ver como Glacer recorre algunos de los puntos que más le han afectado a lo largo de su vida profesional, desde el inicio hasta el momento del ensayo.

En relación con el trabajo, Glaser explica que le llevó un largo periodo de tiempo darse cuenta que los trabajos significativos que había realizado se basaban en una relación afectiva con sus clientes con los que compartía intereses comunes, a lo que da una gran importancia.

Sony Tape Full Color Sound, 1979

Sony Tape Full Color Sound, 1979, fuente miltonglaser.com

 

En el segundo punto de este ensayo, Glacer vuelve a incidir sobre el trabajo y habla de que es mejor no tener uno, lo cual se puede interpretar como la importancia de ser independiente profesionalmente y trabajar para uno mismo, ser tu propio jefe. De ese modo se puede disfrutar desarrollando lo que a cada uno le gusta y vivir de ello sin tener que pensar en un trabajo que nos limita y nos fuerza a hacer cosas de las que no nos sentimos satisfechos.

En el punto 3 profundiza lo dicho en el primer punto destacando la importancia de evitar a las personas tóxicas y explica un sencillo y casi infalible método para identificarlas. Se trata de ver cómo nos sentimos tras pasar un rato con esas personas. Si nos sentimos cansados o entusiasmados. En el primer caso, nos encontramos ante una persona tóxica a la que es mejor evitar.

Glaser quería ser un profesional cuando inició su carrera profesional, sin embargo, posteriormente se dio cuenta que era una limitación trabajar de ese modo, ya que implicaba reducir riesgos lo cual es contraproducente en un trabajo creativo que requiere de una transgresión continua. De ese modo, resalta la importancia de salir de nuestra zona de confort, asumir riesgos y explorar los límites de nuestra creatividad para conseguir resultados mejores de los actuales.

Glaser discrepa del mantra “menos es más” del movimiento modernista y justifica el uso de detalles visuales que tanto han aportado y han enriquecido muchos objetos o productos a lo largo de la historia. En su lugar, Glacer considera más adecuado hablar de “suficiente es más” que se aproxima más al “menos pero mejor” de Dieter Rams.

A continuación, Glaser argumenta la irrelevancia de ser leal a un estilo, ya que el estilo que permite a un diseñador diferenciarse y crear su propia identidad es el mismo que le encasilla y le hace ser irrelevante unos años después. Se trata de un difícil equilibrio al que se enfrentan los diseñadores que permanecen en el sector durante el tiempo suficiente para vivir estos cambios. El dilema para los diseñadores es cómo responder al cambio de estilo manteniendo su sentido de integridad y propósito original.

El modo en el que vivimos, lo que hacemos y cómo lo hacemos, influye en nuestro cerebro, y repercute en nuestra vida y nuestro comportamiento según Glaser. En el caso de un diseñador, dibujar le hace estar más atento y despierto, al observar cuidadosamente lo que se mira. Por ello incide en la importancia de estas prácticas para desarrollar nuestras habilidades.

Cuestionarse continuamente lo realizado nos permite superarnos continuamente y evita el estancamiento. Glacer nos recomienda ser escépticos y cuestionarlo todo ya que al final, resolver un problema es más importante que ser simplemente correcto. Tenemos que despojarnos de las ideas preconcebidas y de nuestras propias certezas, muchas veces basadas en una actitud narcisista y abrazar la posibilidad de que otros tengan razón, teniendo en cuenta que no solo tenemos que tratar con nuestras ideas, sino también con el cliente y con la audiencia.

Glaser indica que con la edad, al envejecer, se alcanza la sabiduría que permite valorar y relativizar en su justa medida las cosas. Sin duda a él le ha permitido condensar en este ensayo, la experiencia de una vida dedicada al diseño gráfico.

Por último, Glacer concluye su ensayo recomendando un comportamiento honesto, no solo con los clientes o con los colegas, sino también con el público, que son los destinatarios finales del trabajo realizado.

El logotipo «I Love New York» es una creación de Milton Glacer. Wikimedia Commons

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