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The State of Fashion 2025

The state of fashion 2025

Este mes de noviembre se ha publicado la nueva edición del informe The State of Fashion 2025 de McKinsey & Company y BoF Insights que analiza las tendencias clave que definirán el próximo año en la industria de la moda. En un contexto de incertidumbre económica, cambios geopolíticos y transformación en los valores del consumidor, las marcas deberán adaptarse para encontrar oportunidades de crecimiento.

Crecimiento lento y consumidores cautelosos

El crecimiento del sector de la moda se mantendrá en niveles bajos, con un aumento de ingresos de un solo dígito. Aunque el lujo ha liderado la industria en los últimos años, en 2024 será el segmento de no lujo el que impulse las ganancias económicas por primera vez desde 2010.

Las expectativas de los ejecutivos son pesimistas: solo el 20% prevé mejoras en la confianza del consumidor, mientras que el 39% anticipa un deterioro del mercado. Geográficamente, Europa se beneficiará de la caída de la inflación y el repunte del turismo, mientras que en Asia, las marcas diversificarán su enfoque más allá de China, apostando por mercados emergentes como India, Japón y Corea.

Adaptación a nuevos hábitos de consumo

Los consumidores actuales son más selectivos, racionales y sensibles al valor real: piden propuestas de valor claras y necesitan justificación para pagar precios premium. En este contexto, el retail físico está recuperando protagonismo: muchas marcas ven en la tienda física una oportunidad para ofrecer experiencias más ricas, personalizada atención al cliente y un servicio que justifique su propuesta. Al mismo tiempo, el comercio online se enfrenta a retos significativos como la caída de la demanda y el incremento de los costos de adquisición, lo que empuja a las marcas a explorar nuevas estrategias digitales. La inteligencia artificial aparece como clave: tanto para mejorar la búsqueda y el descubrimiento de productos como para ofrecer recomendaciones y experiencias personalizadas que alivien la fatiga de los consumidores frente al exceso de oferta.

Cambios en el perfil del consumidor y el auge de marcas emergentes

Las generaciones jóvenes han sido el foco del sector, pero en 2025 la «Silver Generation» (mayores de 50 años) cobrará mayor importancia, ya que representa un segmento en crecimiento con alto nivel de gasto.

Las marcas emergentes están ganando terreno, especialmente en el sector de sportswear, donde su participación en las ganancias ha crecido del 20% en 2020 a más del 50% en 2024. Para competir, las marcas tradicionales deberán innovar y conectar con los consumidores a través de narrativas auténticas.

Reconfiguración del comercio global y gestión del inventario

El comercio global está en proceso de transformación, con marcas diversificando sus fuentes de producción en Asia y apostando por el nearshoring, una estrategia de relocalización de la producción en la que una empresa traslada parte de su manufactura o cadena de suministro a países cercanos a su mercado principal, en lugar de depender de proveedores en regiones más lejanas para mitigar riesgos geopolíticos.

Además, la gestión del inventario será clave en 2025. Las marcas deberán optimizar sus cadenas de suministro, reducir excesos de stock y adaptarse a regulaciones que exigen menor desperdicio. La tecnología jugará un papel fundamental en esta transición.

Sostenibilidad bajo presión, pero con necesidad estratégica

Aunque el contexto global empuja hacia una mayor conciencia ambiental, la sostenibilidad no ocupa el primer lugar en la agenda de muchas empresas en 2025: solo el 18 % de los ejecutivos considera la sostenibilidad como un riesgo clave para su crecimiento, frente al 29 % que lo pensaba en 2024. Esto revela una tensión: la demanda de productos ecológicos y éticos se enfrenta a la sensibilidad al precio y el valor percibido por el consumidor. Sin embargo, factores externos como regulaciones, presión social e impacto climático siguen empujando a la industria a mantener el rumbo hacia prácticas más responsables.

Hacia un nuevo modelo de éxito: agilidad, innovación y datos

El modelo tradicional ya no funciona. En un entorno de consumidores más exigentes, competencia fragmentada y turbulencias económicas y geopolíticas, las marcas que triunfen serán aquellas capaces de adaptarse rápido: diversificar segmentos, ajustar mix de productos, optimizar operaciones y entregar valor real. La clave del éxito en 2025, y en los próximos años, residirá en la convergencia entre estrategia, tecnología, datos y velocidad. La inteligencia artificial, en particular, representa una palanca estratégica para reinventar la experiencia de compra, optimizar el descubrimiento de producto, personalizar ofertas y operar con mayor eficiencia en un entorno complejo.

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