La undécima edición del informe True Luxury Global Consumer Insights confirma que el mercado del lujo entra en una fase decisiva en 2025. En un contexto de desaceleración económica, tensiones geopolíticas y consumidores cada vez más exigentes, el crecimiento deja de ser homogéneo y se concentra en los segmentos de mayor poder adquisitivo.
Un mercado del lujo en fase de ralentización estructural
El mercado global de bienes personales de lujo vive un momento excepcionalmente inusual: una etapa sin crecimiento relevante, algo que no había ocurrido en décadas. Como muestra la evolución histórica incluida en el informe de BCG y Altagamma, tras ciclos de fuerte expansión impulsados por la democratización del lujo, el auge chino o el rebote post-pandemia, 2024 y 2025 consolidan un escenario de estancamiento. La causa no es una pérdida de interés cultural por la categoría, sino una combinación clara de factores macroeconómicos, en especial el freno del consumidor chino y la vulnerabilidad del segmento aspiracional, que limita el crecimiento a corto plazo.

El dato clave es contundente: el gasto de los consumidores aspiracionales ha caído de representar el 74% del mercado en 2013 al 61% en 2024, una pérdida de 13 puntos porcentuales que reconfigura toda la pirámide del consumo de lujo. Paralelamente, el gasto chino pasa del 33% en 2019 al 25% en 2024, mientras que la Generación Z crece del 4% al 12% en ese mismo intervalo y se proyecta que alcanzará el 25% en 2030. Todos estos movimientos confirman una redistribución profunda del peso del consumidor global.
Para profesionales de e-commerce y de la estrategia digital, este contexto obliga a replantear prioridades poniendo menos foco en volumen y más en rentabilidad, relación y calidad de cliente.
Un giro hacia arriba en la pirámide del consumidor
La transformación más relevante del mercado es la mutación de su base de clientes. Como muestra el informe, los aspiracionales, tradicionalmente el motor del crecimiento por volumen, son ahora el segmento más presionado. Un 35% ha reducido su gasto en los últimos 12 meses y el 65% prevé mantenerlo estable o reducirlo aún más. Este retroceso viene acompañado de un desvío de su presupuesto hacia categorías como ahorro e inversión (22%), wellness (13%), segunda mano (13%) y tecnología (12%).

En contraposición, el segmento top-tier, menos del 0,1% de la población pero hasta un 23% del gasto total, amplía su peso y su relevancia estratégica. Su crecimiento está desacoplado del ciclo macroeconómico: mientras los aspiracionales muestran una correlación del 0,97 con el PIB, los top-tier presentan una correlación negativa de -0,81, lo que confirma que su consumo es resistente a crisis, inflación o volatilidad financiera.
Para las marcas de lujo, y por extensión para cualquier estrategia digital orientada a clientes de alto valor, esto marca un cambio de paradigma: no se trata de vender más, sino de vender mejor, a quienes mantienen la capacidad y voluntad de consumir incluso en entornos adversos.
¿Dónde están los clientes estratégicos?
El informe detalla que casi la mitad de la riqueza High Net Worth Individual (HNWI) se concentra en Norteamérica, seguida de Europa y un bloque Asia-Pacífico (APAC) que crece a doble dígito excluyendo China. India emerge como uno de los mercados más relevantes a futuro, con un crecimiento anual compuesto del 11–15% en HNWI y Ultra High Net Worth Individuals (UHNWI) hasta 2034.

Para el ecommerce global, esta geografía de riqueza no solo implica decidir dónde abrir tiendas, sino dónde invertir en data, logística premium, personalización avanzada y estrategias de reconocimiento basadas en IA. El valor no se distribuirá de manera homogénea, y la capacidad de activar mercados emergentes determinará quién lidera la próxima década.
Del lujo personal al bienestar como símbolo de estatus
El top-tier no solo gasta más, sino que redistribuye su presupuesto de manera distinta. En 2024, su gasto se concentra en categorías como moda, joyería y belleza de prestigio, pero con un crecimiento acelerado en wellness y tratamientos de longevidad, diseño y artes.

Este desplazamiento refleja un cambio cultural importante, convirtiendo el bienestar físico, mental y estético en un marcador de estatus tan potente como un bolso icónico. Para las marcas, esto abre nuevas oportunidades de colaboración, ecosistemas ampliados y propuestas de valor donde el producto se complementa con servicios, experiencias y valores relacionados con salud y longevidad.
La implicación para el marketing digital y el ecommerce es profunda ya que se hace necesario construir experiencias que integren estilo de vida, no solo producto. Contenido, CRM, IA generativa y data predictiva son fundamentales para activar estos nuevos territorios.
Los puntos de fricción que erosionan el valor del lujo
El informe identifica cuatro grandes fricciones para los consumidores de mayor valor:

1. Sobrecarga de comunicación sin personalización real.
El 60% se siente saturado por mensajes irrelevantes. Uno de los testimonios recogidos afirma recibir entre 40 y 60 impactos mensuales de distintas marcas sin un mínimo nivel de personalización.
2. Experiencias retail demasiado masificadas.
El 80% preferiría espacios exclusivos o privados. El lujo, recuerdan los consumidores, no puede sentirse como un centro comercial premium.
3. Calidad del producto y defectos percibidos.
El 89% valora la artesanía como esencia del lujo, pero admite que no siempre percibe el nivel de excelencia esperado.
4. Falta de reconocimiento del estatus de cliente.
Un consumidor top-tier compra de media en 9 marcas, pero solo es reconocido como Very Important Client. (VIC) en 2. Esta desconexión entre datos, CRM y experiencia omnicanal es un déficit estratégico.
Para cualquier estrategia basada en IA, este bloque obliga a reflexionar ya que la tecnología debe resolver fricción, no amplificarla.
Una estrategia de reconcentración en el cliente de mayor valor
La recomendación del estudio es que las marcas deben recentrar su estrategia en el consumidor top-tier. Esto implica cuatro ejes fundamentales:
- Concentrarse de nuevo en la relación.
Una atención y servicio personalizado por personas, enriquecida con IA que permita anticipar necesidades, adaptar el tono y reducir el ruido comunicativo.
- Concentrarse de nuevo en la experiencia.
Diseñar experiencias exclusivas, con intimidad, coherencia omnicanal y experiencias realmente diferenciadas.
- Concentrarse de nuevo en el producto.
Mayor control de la cadena de suministro, mayor garantía de calidad y artesanía, y más transparencia en procesos y materiales.
- Concentrarse de nuevo en la identificación del cliente.
Una segmentación más sofisticada basada en data first-party, riqueza en fuentes externas y modelos de IA que vayan más allá del histórico de compra.
La IA se convierte así en un habilitador clave: reduce la distancia entre marca y cliente, mejora la calidad del servicio y permite una precisión estratégica inédita hasta ahora.
Descarga el informe True Luxury Global Consumer Insights de BCG y Altagamma (pdf)
